Universidad Nacional Guillermo Brown

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Diana Maffía disertó en Almirante Brown sobre feminismo en tiempos hostiles

La intelectual feminista y referente de los estudios de género Diana Maffía se presentó en Adrogué en una actividad realizada en el marco del mes de la mujer,.

La pensadora y militante feminista Diana Maffía protagonizó una conferencia pública sobre Feminismo en tiempos hostiles organizada por la Universidad Nacional Guillermo Brown (UNaB), en articulación con el Sindicato de Docentes Universitarios (ADUNaB), el Consejo Municipal de las Mujeres y Diversidades  de Almirante Brown, e institutos Superiores de Formación Docente.

Directora del Observatorio de Género en la Justicia del Consejo de la Magistratura porteño, docente y autora de numerosas publicaciones e investigaciones, Maffía es doctora en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires y suma varios Honoris Causa en el país y el extranjero en reconocimiento a una trayectoria atravesada por el compromiso con los derechos de las mujeres y diversidades donde se constituyó como una referente en la materia.

Esta charla, que tuvo lugar en el salón Azul de la Casa de la Cultura Municipal de Almirante Brown, fue el acto de cierre del Curso Preuniversitario de Sensibilización en Género y Derechos Humanos que se dicta en esa casa de altos estudios.

Entre algunas de las múltiples actividades desarrolladas por Maffía, quien dirige la Asociación Civil Tierra Violeta, se destacan su rol como diputada en la legislatura porteña, su actuación como defensora del Pueblo Adjunta de la Ciudad de Buenos Aires y la fundación de la Red Argentina de Género, Ciencia y Tecnología.

Ante un auditorio colmado, Maffia enhebró una narrativa histórica sobre la constitución del feminismo como sujeto histórico, matizado por reflexiones epistemológicas, con un sólido anclaje en las realidades cotidianas de las mujeres y los obstáculos -visibles e invisibles- que tienen para hacer valer sus derechos.

El evento fue presentado por la docente de la UNaB Paula Falcón y contó con la presencia del secretario de Extensión y Bienestar de la UNaB, Ignacio Jawtuschenko, la senadora provincial María Rosa Martínez y la titular del Consejo Municipal de las Mujeres y Diversidades, la edil Ivanna Rezano.

Estas son algunas de las reflexiones que dejó Maffía a lo largo de su presentación:

  • “Cuando el intercambio es recibir dinero a cambio del sexo, ¿el sexo es ¿Es el que cada persona quiere o es el que quiere el que paga? Si es el que quiere el que paga, te pago para esta práctica sexual, que yo tengo ganas de tener. Si es el que paga, se está apropiando de la voluntad y de la autonomía de ese sujeto al que le pagó. Y, por lo tanto, es dudoso que podamos hablar de la prostitución como un trabajo o como una autonomía de la persona que toma una decisión en ese tipo de vínculo. Estamos hablando de una situación muy parecida a la de la esclavitud. El amo se apropia, por condiciones naturales, de la voluntad de ese sujeto que ya no tiene voluntad autónoma y no rige su vida de acuerdo con esa voluntad”.
  • “Hay un problema histórico, hasta épocas muy recientes, las condiciones naturales en que se pensaban en los sujetos, eran condiciones de desigualdad natural que organizaban el orden social. Entonces, obviamente, los varones blancos, adultos y ricos, eran los que mandaban y todos los demás obedecían. Todas las personas obedecían porque estaban en condición de inferioridad y, por lo tanto, de dependencia de ese sujeto.”
  • “Las universidades prohíben el ingreso de las mujeres y lo prohíben explícitamente. A fines del siglo XIX, la Universidad de Boston le consulta a un biólogo, que se llamaba Edward Clarke, si debían aceptar mujeres y Clarke dice que no es recomendable que las mujeres accedan a la universidad, porque va a tener un altísimo costo reproductivo, porque a medida que se aprende lógica y matemática, el cerebro se agranda y los ovarios se encogen.”
  • El código de 1921 despenalizaba el aborto no en caso de vida o enfermedad de la mujer ino que decía riesgo de vida o enfermedad de la madre. ¿La madre de quién? Fíjense que una mujer va a interrumpir un embarazo y como está embarazada, es madre. No importa qué pase después. Y, además, las dictaduras militares le fueron agregando a “riesgo para la salud”, “riesgo grave para la salud”. Cualquiera que estudiara esto sabría que en muchos casos, la mayoría de los casos de aborto, son mujeres que tienen ya dos hijos, que tienen más de 30 años y que no pueden sostener un hijo más en las condiciones sociales que tienen, de vivienda, de acceso al trabajo, etcétera. ¿Qué le da el Estado? Una prohibición: ‘No podés abortar’. No le dice positivamente, ‘¿Vos deseás continuar este embarazo? te podemos dar todos estos recursos, si querés continuarlo’.
    En la ley del 1921 no había término, no se decía hasta para qué mes. El plazo se puso solo para esa interrupción que depende solamente de la voluntad de la mujer. Pero, ¿qué decía el código? Decía que el aborto tenía la condición de que tenía que haber un médico diplomado, no podía cualquiera hacer un aborto, que era la mayoría de las condiciones, porque cuando el aborto es clandestino, no siempre lo hacen médicos, médicas, diplomados. Que la mujer tenía que consentir, es decir, que no se podía hacer a expensas de esa mujer y que las causales eran riesgo para la vida, riesgo para la salud. Quiere decir que el Código Penal establecía una prioridad de la vida y la salud de la mujer por sobre la vida del embrión. La segunda condición era que la mujer fuera violada o que hubiera abuso de una mujer idiota o demente, términos que han querido volver a poner en juego en este Gobierno, pero que en realidad tenían que ver qué relación hay con la situación de la mujer, el no poder consentir. Si hubo violación, la mujer no consentió. Si está en incapacidad mental para consentir, tampoco pudo consentir.
    Entonces, quiere decir que el Código Penal estaba considerando la autonomía de esa mujer, la posibilidad de decir cuándo sí y cuándo no, por encima del valor del embrión. No eran las feministas, las feminazis abortistas, era el Código Penal desde 1921. ¿Por qué no se leyó apropiadamente? ¿Por qué no se leyó que el Código estaba protegiendo siempre, sustituyéndonos?” 
  •  “Pero, ¿qué clase de saber es el que nos da la academia y qué saber nos da una vida en relación con aquello que nos rodea? Y podríamos pensar, de acuerdo con las teorías del oprimido, propias de la década del 70, que el oprimido tiene un privilegio epistémico sobre el opresor. ¿Cuál es el privilegio epistémico? Que el opresor conoce la teoría y las ideas con la cual oprime y tiene una situación de superioridad dentro de esa sociedad. El oprimido tiene que manejar ese código porque tiene que vivir en esa sociedad, pero además maneja su propio código de oprimido con otros oprimidos que el opresor no maneja porque presuntamente no tiene necesidad, porque tiene la tierra y los medios de producción. Pero epistémicamente es un disvalor, hay algo que no maneja y que no tiene.”
  • “Tenemos entrecruzamientos identitarios de muchas condiciones, algunas de las cuales nos ponen en mejor situación y otras en peor situación. Entonces, ¿qué le oponemos desde el feminismo a esa idea del androcentrismo? Esa idea de que el único sujeto que cuenta y el que va a elaborar todas las leyes y todas las condiciones de vida, es ese sujeto que habla en universal, pero se refiere solo a su punto de vista y sus intereses, a los de los que son como él. Le oponemos la interseccionalidad al androcentrismo, esa universalización vacía, porque solo comprende a los que tienen todo tipo de poder, racista, sexista.
    Androcéntrico implica que a todas esas relaciones de poder, le oponemos un análisis complejo, interseccional de cada sujeto. Sobre todo, quienes trabajan en políticas sociales, tienen que desarrollar esta interseccionalidad, tienen que desarrollar ese saber si esa persona que viene a pedir el cumplimiento de su derecho, es un varón, una mujer, es cis, es trans, es un varón heterosexual o es un varón homosexual o una mujer lesbiana o una mujer heterosexual, vive en una zona rural, vive en una zona urbana, es analfabeta, es ilustrada, tiene trabajo, no tiene trabajo, tiene alguna discapacidad, tiene hijos, no tiene hijos que dependan de ella. Bueno, todo esto tenemos que saber. No podemos meramente decir: Hay tantas mujeres que sufren violencia violencia o tantos varones que ejercen violencia, porque es muy poco dato para poder analizar situaciones de fragilidad social, de vulnerabilidad social, de modos de relaciones del poder social, entrecruzadas muy complicadas.”
  • “El Congreso Internacional sobre Derechos Humanos de Naciones Unidas, del 1993, se hizo en Viena. Y allí, en ese congreso, por primera vez, Naciones Unidas dijo que los derechos de las mujeres son derechos humanos. La Declaración Universal de los Derechos del Hombre fue de 1789, tardaron un poquito en advertir que debían hablar de la universalidad de los derechos, aunque fueran derechos que están en las corporalidades de la mitad de la humanidad que somos las mujeres, cuyas corporalidades son diferentes de las de los varones, o por lo menos de algunos varones.
  • Y dos afirmaciones muy relevantes: una, los derechos de las mujeres son derechos humanos. Qué descubrimiento. La otra, la violencia contra las mujeres es una violación a los derechos humanos. Se consideraba que si esa violencia ocurría en un lugar público como una cárcel o como en una guerra, eso era una violación a los derechos humanos. Pero en la casa, esto era una cuestión de la vida privada, doméstica, violencia doméstica. Del domo, de la casa. La violencia contra las mujeres es una violación a los derechos humanos, o sea, afecta ese común aspecto de humanidad que todas las mujeres tenemos. En 1993 se logró eso porque en ese momento, se hizo un simulacro de un juicio en el cual se juzgaban crímenes de guerra por las mujeres bosnias, que habían sido violadas, como habían habían muchos en contextos de guerra, en parte como botín de guerra, como había ocurrido durante toda la historia.”
  • “Eso quiere decir tener una perspectiva de género, quiere decir tomar en cuenta la disparidad de género cuando uno realiza una política pública para construir igualdad ahí donde hay diferencias, porque igualdad o desigualdad son términos políticos. Un sujeto diferente o un sujeto idéntico a todos los demás sujetos que ejercen el poder es un concepto metafísico, ontológico, descriptivo. ¿Quiénes son esos sujetos y quién es el diferente?. ¿Diferentes a quién? Es como el estar lejos que les decía antes, estoy lejos, ¿lejos de dónde? ¿Dónde está ese centro de identidad, ese centro de lugar, de tiempo, que coloniza nuestra mente de tal manera que terminamos considerándonos al costado de alguien, de algo que ni siquiera se enuncia.
    Hay un concepto epistemológico con el cual voy a terminar, pero que me parece interesante como desafío, que es de una epistemóloga y socióloga inglesa que se llama Miranda Fricker. Ella tiene un libro que se llama Injusticia epistémica. Está traducido al español, se los recomiendo. Es para leer en grupo porque es denso, pero tiene muchísimas cosas interesantes. Ella dice: ‘Voy a analizar la justicia, pero no desde el punto de vista de pensarme en el lugar de la justicia y ver quiénes quedan afuera, sino me voy a instalar en el lugar de la injusticia y voy a tratar de definir cuáles son las condiciones de esa injusticia’. Y ella habla de esta injusticia, la que llame epistémica, y dice: ‘Voy a hablar de justicia epistémica, no porque alguien tenga más o menos acceso’. Ella dice: ‘La injusticia epistémica consiste en que no a todas las personas se nos reconoce la condición de ser un sujeto de conocimiento fiable’. Y acá volvemos al androcentrismo de la ciencia o la idea de que la racionalidad solo la tienen los varones blancos, en cambio los negros y los indígenas tienen pensamiento mítico, las mujeres son emocionales, los niños son inmaduros, así que ellos solos, todo ser humano, el hombre es un animal racional, pero ellos son los racionales y todas las demás somos emocionales, queda la racionalidad como algo para muy pocos sujetos.
    Miranda Fricker dice: ‘Hay dos modos de la injusticia epistémica. Uno, la injusticia epistémica testimonial y otro, la injusticia epistémica hermenéutica’. Hermenéutica tiene que ver con la interpretación. La hermenéutica es la interpretación de las condiciones de una situación. La injusticia epistémica testimonial consiste en que no todos los sujetos, sobre todo frente a la justicia, no se los escucha en paridad de condiciones. ¿Cómo se escucha a una mujer que va a denunciar que a su hijo lo abusan?

  • “Ahora quieren hacer una ley de falsas denuncias, 0,2% es el porcentaje de falsas denuncias de abuso. Pero van a hacer una ley sobre la falta de denuncias, poniendo en duda todas las denuncias que una mujer puede hacer sobre el abuso. ¿Qué se dice? ‘Seguro que lo hace por interés’, ‘se debe estar divorciando y quiere un mejor arreglo económico’, ‘está disputando los alimentos, la tenencia de los hijos, se quiere vengar del marido porque se fue con otra’.
    Es decir, se pone en duda la palabra, la legitimidad de la palabra. Piensen ustedes que las mujeres que comenzamos a ir a la universidad, finalmente en el siglo XX, hasta la década del 60, Ese, es decir, no podíamos ser testigos en un juicio. No podíamos ser testigos porque la palabra de la mujer no era portadora de verdad, no era creíble el testimonio.
    Si habíamos ido a tomar una copa con él, si habíamos entrado a su departamento, habíamos subido a su auto y resulta que la violación puede ser con el marido con el que compartimos muchos años y que puede ser en el medio de una relación sexual donde una práctica determinada no la queremos tener y no la consentimos y si nos fuerzan hay violación. ¿Cómo comprende esto un juez que tiene la mentalidad, se define así, el juez es el representante de la moral media de la población, representa un bonus pater familia, el buen padre de familia. El buen padre de familia es el que decide por toda la familia lo que es mejor para todos los demás, no le pregunta porque sabe lo que es mejor para todos los demás.
  • Esa es la moral media de la población que asume el bonus pater familia. Después de ese bonus parter familia, cuando la mujer va a denunciar una violencia sexual y le dice estaba vestida con un shortcito y un top, eran las 3 de la mañana, había ido a bailar, había bailado con él, nos habíamos tomado 3 o 4 birras y subimos al auto y él me invitó a su casa y yo subí, pero después me quise ir y no me dejó ir y me violó. Esto es imposible para esta cabeza.
    Una cabeza que aprendió a leer las señales en las mujeres que abren o cierran la compuerta de accesibilidad al cuerpo de esas mujeres. El recato lo tenemos que poner nosotras. Si nos vestimos de una manera que le diga al tipo ni te animes, y es horrible, dice sí, pero bueno, ni te animes, o si no nos comportamos de una manera hostil, porque cualquier complacencia puede ser interpretada como que va más allá de la complacencia de una situación particular.
  • ¿Cuáles son los códigos de reconocimiento de las conductas apropiadas? Las que tenemos hijas que han sido adolescentes, pre-adolescentes o adolescentes, empiezan a salir solas, y empiezan a usar la ropa que les gusta. ¿Qué advertencias les hacemos? ¿Les decimos vestite como quieras porque sos una mujer libre? ¿No le decimos eso? ¿Por qué no le decimos eso? Porque esa vestimenta va a ser interpretada. Ese hablar con cualquiera, porque vos tuviste hermanos varones y te trepás a los árboles y con toda la naturalidad hablás con otros varones, no digo que te vas a trepar con ellos a todos los árboles, pero digamos que tenés un trato de demasiada familiaridad. ¿Por qué esto puede ser mal interpretado? Porque nosotras mismas hacemos la reproducción social, no solo hacemos la reproducción biológica, hacemos la reproducción social de esta censura sobre la vida para no recibir ese disgusto de una interpretación sobre la vida.”
  • “Para mí, que soy filósofa, es un tiempo fabuloso, porque nos llama a un diálogo muy intenso sobre las cosas básicas. Para la gente que está, digamos, deseando una vida cotidiana sin sobresaltos, es un tiempo horrible, porque no hay vida cotidiana sin sobresaltos en este momento.
    Probablemente partamos de lugares muy diferentes, porque hemos sido educados y entrenados de maneras muy diferentes. Yo creo que esta cuestión entonces de la violencia de la injusticia epistémica testimonial tiene que ver con este considerar que no somos todas las personas iguales en el valor de nuestra palabra.
    El otro modo de injusticia epistémica, con esto termino, era la injusticia epistémica hermenéutica. ¿Qué quiere decir hermenéutica? Quiere decir que hay situaciones en las cuales quien tiene que impartir justicia, no entiende qué es lo que se le está presentando como injusticia, o quien tiene que quejarse, no tiene las herramientas conceptuales para quejarse en los términos que lo puedan entender en ese sistema de justicia que es un sistema androcéntrico, terriblemente atractivo. centro, un sistema de poder muy fuerte.
    El desafío, entonces, y esta sería mi propuesta final, es cómo pensar una sociedad con justicia epistémica, cómo pensar un contrato social con justicia epistémica, una justicia, por supuesto, con justicia epistémica, pero también una ciencia, una educación, una cultura con justicia epistémica, con lo que cada cual propone, desarrolla… Porque hay mala práctica política, pero también es buena práctica política. Esa red de buena práctica sigue existiendo. Y entonces, en el alcance de cada uno o de cada una, en estos lugares donde tenés posibilidades, hay que seguir sosteniendo esos derechos. Y, mientras, hay que ir reclamando el incumplimiento: hay que hacer las dos cosas al mismo tiempo.
  • Desafortunadamente nos tocaron estos tiempos, como dicen los chinos, en su maldición. Dicen, ‘ojalá te toquen tiempos interesantes’. Esa es una maldición china. Nos tocaron tiempos interesantes.”